29
Marzo
2019
|
09:21
Europe/Amsterdam

¿Cómo puedes sobrevivir al cambio de hora?

Adelantar la hora de irnos a la cama y exponerse a la luz natural te dan la clave

La primavera, la sangre altera. En este caso, nuestro reloj biológico. La noche del próximo sábado 30 de marzo al domingo 31 llega el cambio de hora de verano: las 2 de la mañana se convertirán en las 3 y, en consecuencia, amanecerá y anochecerá más tarde. Probablemente más de uno nos levantemos ese domingo mucho más cansados de lo normal, hayamos dormido peor o sintamos un malestar corporal y una irritabilidad generalizada. No te preocupes. Es normal.

Pese a que tanto adelantar la hora cuando se acerca la primavera como atrasarla con la llegada del otoño se hace para ahorrar energía, a nuestro organismo no le sienta nada bien. El temido –por muchos- cambio horario puede tener efectos adversos en nuestra salud, ya que altera el tiempo de exposición de nuestro cuerpo al sol y desequilibra nuestro ritmo circadiano, esto es, el reloj molecular interno que mantiene a nuestro cerebro y cuerpo sincronizados con el sol. Pero tranquilo, en un par de días todo volverá a la normalidad.

Para sobrevivir al cambio de hora y que tu vida siga su curso normal puedes seguir una serie de pautas que ayudarán a nuestro organismo a superar este trance lo mejor posible:

Unos tres o cuatro días antes del día señalado podemos acostarnos un poco más tarde y levantarnos unos minutos más temprano, de tal manera que acortamos el tiempo de estar en cama y nuestro organismo se va preparando para la hora de sueño que le restaremos esa noche. Además, esa noche deberíamos intentar ir a dormir entre 15 minutos y media hora antes de la hora a la que vamos habitualmente para compensar esa pérdida.

Siguiendo con las rutinas para reajustar el horario del sueño, te aconsejamos que el 31 de marzo evites las siestas de larga duración. Si eres de los que al acabar de comer su cuerpo le pide tumbarse una hora en el sofá, este domingo no lo hagas. ¿Por qué? Nuestro cuerpo estará más cansado al haberle quitado esos minutitos y así le costará menos conciliar el sueño por la noche. Además, evitaremos más descontroles horarios.

Al margen de estas recomendaciones horarias, hay un elemento a nuestro alrededor que va a resultar fundamental: la luz natural. Como sabrás, la luz del sol aumenta nuestros niveles de felicidad y nuestra sensación de bienestar físico y mental. Por eso te recomendamos que este domingo salgas a la calle a dar un paseo o, si lo prefieres, quédate en casa leyendo o escuchando música al lado de una ventana. Lo importante es que te empapes de los rayos solares: ellos hacen que nuestro cuerpo se adapte más rápidamente al cambio horario.

Como hemos dicho, el organismo se sincroniza para estar activo durante las horas de luz y almacenar energía por la noche, permaneciendo en reposo. Y es que nuestro cuerpo entiende que cuando no hay luz debe descansar. A partir del momento en el que detecta la ausencia de luz empieza a segregar melatonina, una hormona que interviene en el ciclo natural del sueño. ¡Dale ese chute de vitamina D a tu cuerpo y verás cómo te lo agradece cuando vayas a meterte en la cama!

Finalmente, cambia la hora de todos los relojes que tengas y que no lo cambien automáticamente. Sí, puede parecer una tontería, pero nuestro cerebro necesita un tiempo de adaptación y concienciación a la nueva situación que se le presenta.

Al margen de todos estos consejos, puedes seguir las siguientes recomendaciones para conciliar el sueño: dormir a oscuras, no cenar en grandes cantidades ni tomar bebidas estimulantes o evitar usar las pantallas del móvil, ordenador o tablet serán buenos aliados para sobrevivir a este cambio de hora y dormir a pierna suelta para poder afrontar la nueva semana.